Mostrando entradas con la etiqueta humor negro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humor negro. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de agosto de 2016

domingo, 10 de julio de 2016

Arma letal 2, versión postmoderna

En la versión postmoderna de Arma letal 2, Roger Murtaugh, el policía que interpretaba Danny Glover, también se entera de que hay una bomba bajo su WC cuando ya está sentado en él. Ahora bien, todo el mundo le dice que no sea tan negativo. Dejan el temporizador correr y empiezan a acolcharle el retrete para que esté más cómodo, le instalan un equipo de música y una tele en el mismo baño y su familia le lleva allí la comida. Pide un crédito al banco y así puede pagar a profesionales que le echen una mano: un fisioterapeuta que le ayude a mantener las piernas más o menos en condiciones (circulación sanguínea en orden, músculos a tono), un psicólogo para la terapia familiar y un coach que le da claves para motivarse y aprender a tomarse como una oportunidad vital la bomba que tiene debajo del culo.


En esta versión, Murtaugh termina sus días como un anciano convertido en youtuber que sube vídeos y publica algún que otro libro de autoayuda explicando lo importante de una actitud emprendedora y positiva. Llega al final de su vida gagá y rodeado de sus seres queridos, que evitan hablar de la bomba y, cuando lo hacen, es con eufemismos o circunloquios («el tema este» y similares, incluso «lo de la bomba»). Las pocas veces que alguien se atreve a mencionar la posibilidad de intentar desactivar la bomba o incluso la de levantarse por si el artefacto hubiera quedado inutilizado por el paso del tiempo, la persona en cuestión es mirada como una loca de atar y se le replica que las cosas no son tan simples, que vaya soluciones más radicales busca, etc., etc.

martes, 26 de noviembre de 2013

Absolutamente nada

A nadie que haya leído un poco en este cuaderno se le pasará por alto que nos gusta el humor y nos gustan las cosas serias, «serias» en el sentido de «importantes», no es que haya que hablar de ellas solemnemente, frunciendo el ceño y con la boca muy apretada.
Hace poco hemos tenido la suerte de redescubrir un tema como Absolutamente nada, de los siempre grandes Mamá Ladilla, que trata de la manera más enérgica y energética un tema tan seriote como la muerte y la caducidad de la vida... lo compartimos en el clásico enlace a Youtube (que trae su letra, y todo) y huelga decir que se está convirtiendo en una de nuestras canciones favoritas: ¡pinchad aquí!

domingo, 3 de marzo de 2013

Contra la globalización y el mestizaje

A nadie que tenga los ojos abiertos se le escapará qué realidad es esta en la que vivimos. Trabajamos para empresas estadounidenses, alemanas o británicas para ganar unos euros ideados en Bruselas con los que poder comprar a tenderos chinos y volver a nuestras casas, repletas de mobiliario sueco, donde intentar descansar ante una serie (de nuevo) estadounidense en la tele japonesa o surcoreana, mientras el vecino árabe o senegalés hace a su mujer cocinar su cena hiperespeciada y el hijo del vecino judío grita de la manera que corresponde a un crío que está siendo circuncidado.

Pero este inventario de horrores globalizadores es sólo la punta del iceberg. Si queremos escapar a todos los síntomas del proceso globalizador y homogeneizador impulsado por la masonería judaizante y el club de Bilderberg, desde la falta de integración de l@s inmigrantes y la pérdida de nuestros valores hasta el rampante índice de disfunción eréctil –permítasenos el oxímoron– o la financiarización de la economía, pasando por los chemtrails y el inquietante fenómeno por el que las noches son cada día un poco más cortas, al menos desde finales de diciembre, o el auge del yihadismo internacional, es impostergable el retorno a nuestras raíces.

Damas, caballeros: no sólo nuestra soberanía ha sido robada, hemos sido sometid@s a un proceso de aculturación que hay que revertir desde ya y emprender un regreso a nuestra identidad que ningún movimiento identitario o nacionalista se atreve a acometer.
La expulsión de tod@s l@s inmigrantes y su ola multicultural es un paso, pero no basta: hay que hacer lo propio con sus hij@s, niet@s, posesiones y mascotas, incluyendo entre l@s asiátic@s a l@s hebre@s, así sean taimad@s sefardíes con apellidos como «Toledano» o «Benjamín», acechando por nuestros parajes desde hace más de cinco siglos.
Más aún, dado el punto anterior y el que los moriscos conversos ya fueron debidamente expulsados, es hora de hablar de los malditos visigodos, ostrogodos, francos y demás invasores bárbaros: ¡volved a Germania, aquí no se os quiere! Palabras suyas que han ensuciado nuestra lenguas, como «guante», «guerra» u «orgullo», deben ser desterradas de nuestro vocabulario tanto como ellos deben ser desterrados de los territorios al oeste del Rhin o al sur del Danubio. Más aún, sostenemos que las personas de rasgos sospechosos (gran estatura y corpulencia, ojos y cabello claros, piel más bien pálida) deberían ser consideradas sospechosas de participar de esta prolongada ocupación.
Lo mismo sea dicho de esos malditos romanos: ¡al infierno con ellos, su lengua latina (hoy día fragmentada en varias lenguas, pero todavía arraigada-s), sus acueductos y su derecho romano! Y hablando de infierno, ¡al infierno con el cristianismo que ellos y su inmigración cosmopolita y orientalizante nos han traído de Palestina, Israel o como quieran llamar ahora al sur de Canaán!
Por último, no nos dejemos engañar por la pertinaz presencia de los celtas entre los nuestros: no son parte de nuestra comunidad, que se vuelvan a sus queridas Hallstatt y La Tène, que se vuelvan ellos y sus pecosos hijos a su país supra-alpino y alto-renano y dejen de contaminarnos con su «berro», su obsesión con los robles y demás gaitas.
¡Levantaos, hermanos! ¡Tartessos para los tartesios, Vasconia para los vascones, Liguria para los ligures, ETCÉTERA!

jueves, 21 de febrero de 2013

Karma

El adepto al new age le dijo al escéptico:
   –Nada ocurre porque sí. ¿Crees en el karma?
   –No.
   –¿Por qué?
   –Porque no tengo ningún motivo para creer en él.
  –Tampoco ves el viento y, sin embargo, mueve las hojas, genera energía, provoca huracanes…
   Antes de que siguiera, le asestó una señora bofetada como las de Mark Strong en RocknRolla, uno de esos reveses que hasta desequilibran.
   –¡Aaaaau!
   –Y ¿mi mano, la has visto? ¿Crees en ella? ¿Crees en ella porque la ves o porque te la acabo de plantar en el careto? Bueno, de todos modos, yo no había dicho «ver», había dicho que no tenía motivos para creer… ver no lo es todo, por esa regla de tres, los ciegos pensarían que el resto del mundo no existe, tonto ‘l haba.
   Mientras el kármico se acariciaba la mejilla dolorida y parecía plantearse qué hacer con su no menos dolorido orgullo, el escéptico empezó a alejarse en la noche mientras seguía escupiendo vitriolo:
   –«Karma», «hiperincursión», … siempre hay algún puto invento supersticioso para que la gente se sienta culpable. Vale que el destino no existe, pero no hacía falta echarle encima a cada persona toda la responsabilidad de lo que le pasa… «Nada ocurre porque sí», seguimos hablándolo en la planta de oncología del hospital, ¿vale? De todos modos, alguno de los dos acabará allí en tratamiento… ¡Al final, va a resultar que los menos racionalistas necesitáis más que nadie que todo tenga sentido: la suerte, la historia, la vida misma!

martes, 13 de noviembre de 2012

La Causa Última de Todas las Cosas

Se equivocaron u os engañaron. Todas las religiones, todas las ideologías, todas las corrientes filosóficas e incluso aquellas opiniones que se decían por encima o al margen de todas las antedichas. Yo he tenido una revelación y os puedo decir La Verdad.

La Única y Última Verdad es la Burocracia, esa es la verdad. La Verdad, con mayúsculas, versalitas o minúsculas, es que al final de vuestra vida compareceréis ante San Pedro, Pepito Grillo, Jean-Paul Sartre o quien quiera que sea vuestro Auditor Existencial y os mandará a casa una vez tras otra a por una fotocopia compulsada de vuestras obras, un certificado del empadronamiento de vuestro supuesto sentido común u os liará para intentar contratar un servicio de «conciencia limpia premium» que no llegará nunca. La cochina existencia ulterior que nos espera, a vosotr@s y a mí, es como el castigo de Sísifo, pero peor: corretearemos como bichejos creyendo que vamos a llegar a alguna parte y sin saber que la finalidad de tal dossier es no estar jamás completo.

sábado, 30 de junio de 2012

Sonreír a la Muerte (II), escupir a sus emisarios

La gracia de sacar a colación a Georges Cadoudal (1771-1804) no está en reivindicar sus ideas monárquicas o extendernos sobre la Revolución Francesa y la guerra civil de facto que supuso en buena parte del país -especialmente en el oeste-, sino en reconocer lo aguerrido y digno de algunas de sus actitudes y sorprendernos de lo novelesco del personaje.

Nacido en la Bretaña profunda en una familia de campesinos prósperos, Cadoudal apoyó la revolución en sus (moderados) inicios, cuando tenía más de proyecto socialmente reformista y jurídicamente constitucionalista que de república lanzada a la carga contra todo lo que le hiciera la competencia (la Iglesia, el autogobierno de cada señorío, etc.), pero se opuso a ella según el proceso se profundizó y se convirtió en uno de los líderes de la chouannerie, el alzamiento de partidas guerrilleras que tuvo a la Bretaña como escenario principal.
A diferencia de otros que se exiliaron en el Reino Unido y se distanciaron de su causa para convertirse en figuras de los cenáculos londinenses, Cadoudal, de carácter y físico fuertes, volvió una y otra vez a su tierra para capitanear la lucha y organizó el antepasado más claro de los actuales atentados con coche-bomba (el llamado atentado «de la máquina infernal», en la navidad de 1801), contra Napoleón, a quien había conocido antes en circunstancias más conciliadoras. El corso había quedado impresionado por el bretón, quien dejó dicho que lamentaba no haber asfixiado entre sus brazos a aquel «hombrecillo» y Cadoudal aún buscaría entre algunos republicanos, sin éxito, improbables aliados para una vaga conjura antibonapartista.
Cuando le intentan arrestar, dispara contra los policías e, incluso sin munición, hacen falta varios agentes para reducirle, pues lucha como un oso. Una vez que le han hecho prisionero, los policías supervivientes le recriminan haber dejado huérfanos a niñ@s y viudas a mujeres, a lo que replica «La próxima vez, envíenme a solteros». Reconoce su responsabilidad en los hechos de los que se le acusa, pero se niega a proporcionar información y, cuando se le propone que pida la conmutación de la pena de muerte -se cree que Bonaparte estaba dispuesto a concedérsela-, se niega a hacerlo si no se le garantiza que aquellos once de sus subalternos que han sido condenados a muerte con él y no indultados se salven también de la guillotina. Visto que no se le da tal garantía, se niega a solicitar la conmutación y, ya en el cadalso, pide -contra el protocolo- ser el primero en ser ejecutado, de modo que sus hombres sepan que no van a emprender el último viaje sin él.
La noche antes, en la celda, ironizaría sobre su éxito: «Vinimos para darle a Francia un rey y lo hemos hecho mejor: le hemos dado un emperador».

miércoles, 20 de abril de 2011

Sonreír a la Muerte

Por estos lares, se suele representar a la Muerte como un esqueleto. Qué menos, pues, que enseñarle los dientes a la susodicha, sea para sonreír o para intimidar.

Cuando a un anciano Sigmund Freud (1856-1939), le dijeron que los nazis, ya en el poder en Alemania y a pocos años de invadir su Austria, estaban quemando sus libros en cremaciones públicas, dijo:
"Cuánto estamos progresando: en la Edad Media, me habrían quemado a mí; ahora, se conforman con quemar mis libros."

Durante la segunda guerra mundial, al acabar el juicio al que se enfrentaba una miembro de la Orquesta Roja en la Resistencia húngara. Cuando usó el derecho a la última palabra para decir, puño en alto, que estaba "orgullosa de haber contribuido un poquito a la causa del comunismo en el mundo", el fiscal Manfred Roeder, de las SS, le recriminó:
–Quítese esa sonrisa de la cara.
–Antes, me tendrá que matar.

Cuando Juan Paredes Manot (1954-1975), Txiki, condenado a muerte como miembro de ETA-(p-m) esperaba su fusilamiento, para la mañana de aquel siniestro 27 de septiembre, sus familiares le preguntaron por el jersey azul que llevaba y que no le conocían. Lo habían tejido para él las presas de aquella misma cárcel, la Modelo de Barcelona, todavía hoy en pie. A él también le parecía que era bonito; con una sonrisa, añadió "Es una pena que se vaya a agujerear".