miércoles, 26 de junio de 2013

Todo es posible.

Toda posibilidad necesita de la acción de alguien para convertirse en realidad.

Toda espera implica aceptar que no ocurra casi nada y la posibilidad de que otr@s hagan que lo indeseable ocurra.

miércoles, 19 de junio de 2013

Propaganda (I). La falsa palabra

En una especie de proyecto en torno a la propaganda, hemos tenido la idea de leer La fausse parole (existe una versión traducida, La falsa palabra), de Armand Robin (1912-1961) y Propaganda, de Edward Bernays (1891-1995). De este último ya nos ocuparemos más adelante; de momento, hablemos del sorprendente Robin.
La falsa palabra es un librito publicado en 1953 el mismo año en que murió Stalin, vale la pena recordarlo que no pretende ser un ensayo ni por su breve extensión ni por la manera en que trata su tema, la propaganda. De hecho, las observaciones del escritor y traductor bretón se refieren sólo a la propaganda abiertamente política y no a la de empresas privadas y más a la de regímenes que a la de partidos u organizaciones, lo que no quiere decir que no dé qué pensar más allá de eso.
Para entender esto, como todo lo que concierne a este libro, hay que mencionar dos de los rasgos fundamentales de la trayectoria de Armand Robin: el primero, que fue un políglota exacerbado que traducía veintiséis lenguas y podía entender grosso modo al menos quince más, lo que le permitía entender las emisiones de un enorme número de radios internacionales y serían esas escuchas agotadoras que devoraron buena parte de su tiempo y de su salud las que acabarían por dar a luz este libro. El segundo, que en el centro de este libro está la lengua rusa, que el bueno de Armand manejaba bien ya antes de viajar a la URSS (1933), un viaje cuyo sentido no era sólo lingüístico, sino que también debía descubrirle los frutos de la revolución rusa sobre el terreno y darle la ocasión de colaborar con la labor de un koljós. Para Robin, enamorado de las plumas de Blok, Esenin, Maiakovsky y Pasternak, todos literatos para quienes la revolución de 1917 había sido necesaria, pero no suficiente, aquella URSS con la que simpatizaba fue una gran y dolorosa decepción y el retorno a Francia, una suerte de abandono de su población que sólo podía paliar escuchando el parloteo de sus opresores, la radio estatal soviética.
Así se entiende el lento viraje de A. R. a un anarquismo que le era más una necesidad que una forma de activismo y su relación masoquista con la radio soviética, así como su encarnizamiento insistimos, racional y visceral a la vez contra aquel régimen, que se convirtió en el mejor ejemplo, que no el único, de aquello que Robin intentaba describir y denunciar con esa fascinación que despierta el Enemigo cuando parece muy difícil o imposible de vencer.
Pese a su brevedad, La fausse parole nos obligó a subrayar varios de sus pasajes y esto no es así sólo por el contenido de las emisiones que dieron lugar al libro, también lo es por la denuncia que en él se hace de la deshonestidad intelectual que preside la propaganda. Nos referimos a frases como
Lo que nunca se expresa, ni siquiera de modo muy oscuro, en esa propaganda es la petición de principio, de carácter metafísico, según la cual el adversario es ontológicamente el mal (...) en lo que a él respecta, el listón del absurdo debe ser rebasado a cada momento y el absurdo debe ser perfecto, a fin de desanimar al Espíritu y el medio del Espíritu: el Verbo. Nada debe significar nada.
o
Es lógico que todo caso de guerra contra las facultades de la mente culmine en violación del silogismo.
o aún
El tiempo ya no va a ninguna parte. Los hechos aparentes son innumerables y su presión sobre los corazones se agrava; caen de manera cada vez más precipitadamente, pero son sólo aspectos engañosos que toma la universal tentativa.
que nos remiten a La historia interminable.
Se supone que sean los tratados y panfletos los textos que más alumbren la crítica de la realidad y la búsqueda de otra mejor, pero a veces, como en la novela de Michael Ende, es la narrativa o la poesía (valga la redundancia) quien mejor lo hace. Nunca desde que leímos, hace más de cuatro años, la conversación entre Atreyu y Gmork, nos habíamos encontrado con una defensa de la Verdad tan simple y contundente.
La ética sólo puede ser práctica, no mera retórica o literatura ni desfogue para nuestras neurosis, y en el caso concreto de la Mentira, el problema con ella no es que «esté mal» porque sí, sino que la cultura de la mentira vuelve sospechosa a la Verdad, mina la posibilidad de ser sincer@s y, al poner bajo sospecha todo hecho que no provenga de la propia experiencia, destruye la posibilidad de la fiabilidad o confianza en la comunicación humana, convirtiendo la palabra en puro ruido al servicio de intenciones ocultas (una «falsa palabra»).

sábado, 1 de junio de 2013

La maldición de vivir en futuro: esperanza y desesperación

Condorcet, el gran matemático, el cerebro científico de la era de «las Luces», defendió lo inevitable del progreso humano en Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano. Escribió sobre eso escondido en casa de una protectora, sabiendo que, de ser descubierto, le esperaba la guillotina, de la que sólo una muerte más prematura (un edema pulmonar o tral vez el suicidio) le salvaría.

Unica Zürn, después de su primer internamiento psiquiátrico, escribió «La liberación de la esperanza es la liberación total», como una década antes de suicidarse lanzándose por una ventana a las fauces de la libertad última.

Alejandra Pizarnik, amiga de Julio Cortázar, había escrito en una carta a Silvina Ocampo: «el mero hecho de que él, Julio, exista en este mundo, es una razón para no tirarse por la ventana». Julio, después de que Alejandra le contara su segundo intento de suicidio y posterior internamiento, le escribió una carta con toda su ternura y cierta seriedad envuelta en humor, que termina
Sólo te acepto viva,
sólo te quiero Alejandra.

martes, 28 de mayo de 2013

No hagáis mentir a las palabras

Algunos personajes de los medios de comunicación y de la clase dirigente andan estos días correteando como locos para intentar apretar las tuercas al régimen sirio, ahora que este parece estar ganándole la partida a los grupos armados que le combaten.
Desde este cuaderno nos hemos cuidado mucho de apoyar a ninguno de ambos bandos, por lo poco que les conocemos y el poco respeto que infunde la escasa información contrastada sobre lo que hace cualquiera de ellos, pero también nos hemos cuidado de fingir cualquier indiferencia ante el intento del bloque CCG-OTAN-Jordania-Ultraislamistas de movilizar a la llamada «opinión pública» en su favor.
Si les oís, tened cuidado: cuando dicen «la comunidad internacional», hablan de sí mismos –sobre todo, de los medio discretos EEUU– y cuando dicen «intervenir», se refieren a bombardear e invadir, como en Libia, como en Iraq, como en Afganistán.
Eso es lo que esta panda de irresponsables nunca tolerarían que se les hiciera a ell@s, lo que intentan que les pidamos que hagan con Siria.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Secuestrar y violar a Angela Merkel

Hemos querido titular esta entrada de manera muy clarita porque nos gusta llamar a las cosas por su nombre, salvo cuando nos ponemos burlones (véase el manifiesto Contra la globalización y el mestizaje, por ejemplo), que es cuando las llamamos por el nombre de quien queremos ridiculizar. Si esta aclaración puede ser necesaria es porque la idea de hacer tal burrada con la Merkel es parte de un simpático juego de palabras –«tenemos a Merkel en un zulo, enseñándole griego»– en una canción de Riot Propaganda y queríamos explicitarla en toda su crudeza. Sirva, pues, esta pretendidamente jocosa alusión a la violencia sexual para volver a abrir el melón de los tics machistas y misóginos en el movimiento anticapitalista.

Este artículo, o lo que sea, probablemente nunca habría tenido lugar si alguien no hubiera escrito antes Los Chikos del Machismo, una crítica a algunas letras de Los Chikos del Maíz que tuvo su respuesta (por llamarla algo) en forma de artículo del Nega, uno de los dos MCs de este grupo valenciano de rap y, por ende, de Riot Propaganda.
No debería hacer falta detallar por qué esta respuesta es, sobre todo, una confirmación de los problemas que apuntaba el artículo original... pero basta leer la respuesta del Nega, los comentarios de sus (¡ay!) incondicionales fans y la buena acogida que tienen, en general, frases como la que hemos apuntado antes para darse cuenta de que sí, hace falta explicar al menos un poco qué es lo que va mal en este asunto.

De qué no se trata: de contrastar personas en vez de ideas. Queremos debatir sobre ideas, así que el ego del Nega nos deja tan fríos como el nuestro propio y valga lo mismo para l@s autores del artículo que empezó todo, puesto que no les conocemos ni disponemos de chivatazos como los que da a entender el Nega (y, claro está, nos resbala bastante su pertenencia o no al PCE). Tampoco se trata de dar a estos la razón en todo: no vemos ni machismo ni homofobia en la alusión a Rita Barberà de la intro de Miedo y asco en Valencia, sólo una alusión burlona sin contenido político, basada en un rumor, como vemos tendenciosa su alusión a Letizia Ortiz como «ex presentadora del telediario de TVE». El sentido de esta manipulación, de todos modos, podría ser el cargar con más fuerza contra LCDM y no una supuesta solidaridad entre mujeres burguesas, lo cual no hace que deje de ser rechazable.
De qué no se trata, tampoco:  de discutir todos los problemas que plantea cuanto que ha escrito esta persona, el Nega. Visceralmente, la idea nos tienta, teniendo en cuenta sus letras en LCDM y Riot Propaganda y los artículos que ha publicado en Kaosenlared, pero el tema no nos interesa tanto ni nos parece que pueda interesar tanto a otras personas, por lo que dejamos a discreción del lector leer o no su artículo sobre especismo y antiespecismo o este otro sobre el leninismo y que muestran lo difícil de cualquier debate cuando lo normal es eso: falacias en forma de tópicos, en forma de chantaje emocional, en forma de argumento de autoridad, mezclas de todo para no decir nada, autojustificaciones carentes de interés o incoherencias como una sobre la que pasaremos de puntillas en este mismo artículo.

Vayamos al cogollo del asunto, el machismo:

· algunas de sus frases son perfectamente machistas, con contexto o sin él, como en «tú pidiendo ruido y tu novia entre mis ingles»; no es un problema de cotexto (el resto del texto, en este caso, de cada canción), sino de un contexto cultural en que poseer sexualmente a las mujeres enemigas, sean verdaderas enemigas (Angela Merkel) o sus novias, mujeres, madres o hijas, es una de las maneras de vencer al Enemigo o de remachar la victoria. El problema no es «equipara[r] sexo con machismo y sexismo»; aunque estos Chikos no lo crean, uno puede de hecho acostarse con alguien a quien respeta y ve como un/a igual y, cuando se está en esa actitud, no se habla del sexo como una amenaza, una competición o una manera de imponerse a alguien. Punto de Fuga, sin salir del rap anticapitalista, han hecho letras que celebran la sexualidad entre iguales en lugar de caer en tópicos machistas. El motivo por el que LCDM, Riot Propaganda y otros grupos hacen frases así es el mismo por el que las mujeres del bando vencido, en cada guerra, han sido condenadas a la esclavitud, la violación o a ser señaladas, rapándolas para escarnio público: son parte del territorio en guerra y, como tal, han de ser conquistadas, físicamente ocupadas.

· La izquierda no está libre de machismo, homofobia, racismo, etc, etc; ni siquiera la izquierda antiburguesa, la historia muestra más bien lo contrario. Compara el Nega el hecho de señalar su machismo con «llamar racista a Marx por sus ideas respecto a Bolívar y la emancipación latinoamericana», pero es que decir que Bolívar y la mayoría de venezolanos eran «incapa[ces] de todo esfuerzo de largo aliento» es un comentario racista, independientemente de su procedencia (¿le quitaría hierro el Nega si lo dijera, pongamos, alguien de la FAES?). Esto no es religión, no se trata de tomar todo lo que ningún autor ha escrito, ni de rechazarlo todo (el propio Marx advirtió contra ese tipo de lecturas doctrinalistas); nos quedamos con la capacidad de análisis de Marx, no con su racismo, como nos quedamos con el federalismo y anticapitalismo de Proudhon, no con su machismo, con el activismo anarquista de Berneri, no con su actitud patologizadora respecto de la homosexualidad y con la denuncia que Bruno Rizzi hizo del colectivismo burocrático soviético como opresión de clase mucho más que con su aversión paranoica por los hebreos. Nada de lo cual nos impide, claro, denunciar todo racismo, machismo u homofobia, también cuando vienen de al lado y no de enfrente.
En cuestión de letras musicales, no está de más recordar el precedente de Eskorbuto y aquello de «quisiera enrollarme/a una mujer policía/para estar jodiéndola/todos los días, todos los días» (en Maldito país) y, peor aún, lo de «He visto violar, he visto violar/y seguro que su hombre/nunca se lo hizo mejor» (en No quiero cambiar).

· Dado esto último, no está de más recordar que la autocomplacencia no sólo no tiene ningún valor por sí misma, sino que ha sido y es, en gran medida, un escollo. Nuestra generación, quizá por contagio burgués y por la grandísima derrota que ha sido el mantillo en que –mal que bien– hemos brotado, ha estado bastante impregnada de ese constante deseo de felicitarse, de cantar victoria a la mínima y de utilizar la crítica para autoafirmarse repartiendo bilis sin distinguir el disenso con los de nuestra clase del enfrentamiento con la clase opresora (ahí sí estaríamos con el Nega en la idea de que los trapos sucios se lavan en casa). En cambio, cuando se escucha o se lee a much@s compañer@s de principios del siglo XX o del XIX, e incluso a algun@s de la de nuestr@s padres o de la nuestra, encontramos una cultura política de autoexigencia, humildad, esfuerzo y responsabilidad. Estas palabras, hoy día confiscadas por el liberalismo más conservador (como palabras que invocar, no como realidades que encarnar, claro) forman parte de la sangre misma de la lucha de l@s oprimid@s por liberarse de una vez y para siempre: la responsabilidad es sólo el otro nombre de la libertad, del poder, de ese poder que preferimos repartir entre tod@s a organizar en una pirámide social. Dios ha muerto, lo queremos todo y la prueba es que estamos organizándonos para tomarlo y gestionarlo, el victimismo miserable de buena parte del discurso sindicalisto y de la izquierda parlamentaria es estéril y forma parte de la misma lógica que el «es que nosotr@s somos así». Si la cultura hip-hop es tan machista, homófoba y consumista como las demás subculturas y como la cultura común, habrá que revolucionarlas todas, ¿no? Cuando el Nega escribe
Si quieres corrección política y textos sin palabras malsonantes o polémicas que cuestionen tótems sagrados de la izquierda, puedes escuchar a Hechos contra el decoro, a Nach o al Chojín, que están muy bien aunque nunca se salgan de ciertos raíles marcados, es muy lícito su mensaje.
lo que en realidad está enunciando tranquilamente (¿y con cierta condescendencia, o esto ya es suspicacia nuestra?) es una auténtica involución en el rap combativo. Lo cierto es que Los Chikos del Maíz no han innovado, que sepamos, en nada con respecto a Hechos Contra el Decoro (el grupo más netamente activista de los tres citados), bien al contrario, tienen un discurso parecido, pero sazonándolo de ese narcisismo que les puede –como el propio Nega dice–, de referencias machistas y de ese vocabulario de palabrotas y referencias sexuales que, sin tener nada de rechazable en sí mismo, tampoco lo tiene de extraordinario y que él, por necedad o por mala fe puesta al servicio de la autojustificación, no sabe distinguir de sus bravuconadas de machito ibérico ni de su rechazo de un sistema indefendible. Vemos que el Enemigo y los sectores más candidos de nuestra propia clase han inventado eso del «lenguaje políticamente correcto» para retratar de manera neutra una realidad que «hace daño a la vista», como cantaban Habeas Corpus, pero eso no es motivo para darle la vuelta a su bandera y meter en el mismo saco el machismo y las transgresiones a los «buenos modales». Mearse en la sopa puede hacer que un@ se sienta afirmado en sí mismo, pero no es necesariamente una buena idea y difícilmente será una contribución revolucionaria; no sabemos quién «equipar[a] sexo con machismo y sexismo», de entre l@s verdader@s feministas de las dos últimas generaciones, no hace falta abundar en el ejemplo de Punto de Fuga y todo lo dicho.

Ante nosotr@s, pues, sigue el mismo dilema de siempre: seguir reproduciendo cada día aquellas relaciones a las que decimos oponernos, las no defendidas, pero sí aprendidas, mientras lavamos nuestra conciencia pretendiendo que parlamentos y tribunales vayan a abolir el machismo a golpe de decreto... o aplicarnos el cuento y acabar con él en el terreno en que de verdad nos movemos: nuestra vida cotidiana.

lunes, 15 de abril de 2013

La década de 1990 o «el desierto que no lo fue tanto»

Este blog tiene la extraña cualidad de recibir visitas a diario y, a menudo, desde varios países, pero el retorno (por evitar el anglicismo «feedback») que recibimos hace pensar que sólo hay dos tres lectores, habituales. Eso no nos hace pensar tanto en cerrarlo o siquiera en congelar la publicación de entradas como, sobre todo, en publicar algo que nos rondaba desde que empezó su andadura y que puede ser interesante de consultar -modestia aparte- en cualquier momento de los próximos meses o años. Vamos, pues, al tema:

Diez motivos por los que la década de 1990 no fue el desierto apático que a menudo nos creemos

1) Obviamente, porque quien se rindió lo hizo bajo su propia responsabilidad y no por la famosa Mano Invisible de Adam Smith ni ninguna otra similar. Respecto del supuesto batacazo del movimiento anticapitalista con el desmoronamiento de los regímenes del Este (bloque de la URSS, Yugoslavia, Rumanía, Albania) y similares (Etiopía, Laos, Vietnam), nos parece que queda muy matizado por la existencia de un marxismo que nunca fue leninista; algún día dedicaremos la debida entrada a este último tema. Sin negar que la hegemonía israelo-estadounidense haya tenido -y, en menor medida, aún siga teniendo- graves consecuencias, ni el contrapeso soviético era tanto, ni ello supuso en Cuba un desembarco capitalista comparable al de los otros regímenes o un atrincheramiento como el del régimen juche en Corea del Norte.

2) En el caso del estado español, los movimientos que se habían negado a tomar parte en la Transición/Transacción, a saber, el anarcosindicalista, el autónomo y el MLNV, siguieron diezmados por sus respectivos problemas, tanto internos como externos, pero no cejaron en la contestación del orden postfranquista. Más aún, los tres participaron, sin buscar protagonismo -que sepamos-, en un movimiento más amplio, como fue el de objeción de conciencia a la «mili» (el servicio militar obligatorio) llamado «de insumisión» a esta, perseguido tanto antes como después de 1987, cuando el gobierno de Felipe González dio por única alternativa a la mili una PSS («prestación social sustitutoria»), oséase, trabajar gratis en un estado que empezaba a conocer tasas de paro inauditas. Algún día también dedicaremos una entrada propia a este movimiento que consiguió la última gran victoria contra el régimen, la abolición de la mili en 2001, precedida de la excarcelación de todos los insumisos presos entre 1996 y 2001.

3) En el ámbito (contra)cultural, estamos hablando de una continuación de la escena punk y del mundo del fanzine -que le pregunten, si no, a «tipogris», autor de No había futuro e Industrias Mikuerpo, a quien tenemos el placer de leer y, a la vez, recibir en esta humilde bitácora-, pero también de un crecimiento exponencial de los centros sociales okupados y un constante flujo de grupos de música disidente. Madrid, que se quedó a la zaga en lo relativo a okupaciones, vio al menos nacer a cuatro grupos emblemáticos del mestizaje combativo rap-metal/rockero como Habeas Corpus, La Vaca Güano, Hechos Contra el Decoro y La Pan (estos últimos, quizá menos talentosos o magnéticos a la hora de escribir o componer, han pagado bien caro el decir, con menos labia que la primera división del hip-hop español, cosas que en realidad nos parecen mucho más importantes y originales que la mayoría de ellos).
Euskal Herriak no sólo vio sobrevivir a otros grupos de esta escena (Barricada, Doctor Deseo) sino que, de los restos de los anteriores -pensamos, sobre todo, en Kortatu- surgieron Negu Gorriak y todo el proyecto discográfico alternativo de Esan Ozenki, luego Metak, y Gora Herriak! y todos los grupos que les acompañaron (Joxe Ripiau, Su ta Gar, ... ); así como el nacimiento de otros que no lo hicieron (Berri Txarrak).
Pese a su escaso contenido combativo, tampoco se puede negar que existe algún contenido de denuncia, a veces más intuitivo que madurado, en algunas canciones de la primera plana del hip-hop español, surgida en esta década: el Chojin, Violadores del Verso, Tote King, etc.

4) Además de la escena fanzinera, el mundo editorial más cuidado vio nacer a editoriales como Virus, Txalaparta o Traficantes de Sueños -que además daría, más tarde, todo el espacio Embajadores 35-, que se han convertido en buques insignia de la edición alternativa en todo el estado español.

5) Las pequeñas organizaciones y agrupamientos de la década anterior no desaparecieron por un desagüe; el crecimiento okupa del que hablábamos antes (mención especial, en Barcelona, para la
«batalla del cine Princesa») fue acompañado de una lógica reacción contra la imposición de ETTs y del activismo de gentes como -en el caso de Madrid- la Coordinadora Antifascista o Lucha Autónoma, que daría lugar a Rompamos el Silencio, con todos los «pero»s que se les quieran y puedan poner.
Por más reservas que nos produzca la idea de un «movimiento antifascista» y sus tendencias pandilleras, la existencia de la Coordi y todo lo que se mueve en torno a ella ha sido importante para arrinconar a las bandas ultraderechistas que pululaban por nuestras calles, como recordaba un artículo no hace mucho.

6) El florecimiento de este tipo de bandas un poco por todas partes y el ascenso paralelo de la extrema derecha electoral llevaron, en Marsella y su región, a la aparición de los FTP (Franc-Tireurs Partisans), demostración práctica, con once duros sabotajes a lo largo de la década, de que la memoria antifascista seguía viva y de que dicha lucha no podía dejarse en manos del Estado o de las ONGs que siguen su discurso.

7) En Venezuela y Latinoamérica entera, el ascenso del MVR de Hugo Chávez fue la culminación de un ciclo iniciado probablemente con el «caracazo» y que no sólo puso fin a la guerra sucia contrainsurgente, sino que dio lugar a una nueva dinámica cuyas consecuencias venezolanas ignoramos (hay una gran discusión sobre los efectos reales de las políticas bolivarianas, ignoramos si todo el mundo dice toda la verdad al respecto), pero no así las internacionales, donde la integración latinoamericana parece ser protagonista en el fin de la hegemonía yanqui-sionista.

8) En México, la recomposición de las fuerzas anticapitalistas de las décadas anteriores dio lugar al surgimiento de un anticapitalismo que, sin beber del anarquismo o magonismo, llevó la crítica marxista a planteamientos básicamente libertarios, pensamos principalmente en fuerzas guerrilleras como el EZLN en Chiapas o el ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente) en Guerrero, cuya actividad ha ido mucho más allá de lo estrictamente armado, al estimular a quienes defendían posiciones similares, con o sin armas. Esta especie de marxismo antidogmático, que parece decirse inocentemente «seamos mejores que Lenin» más que rechazar su legado y que resulta ser cada vez más crítico con el dirigismo, tan tradicional entre leninistas, parece haber sido una inspiración en toda Latinoamérica y, según resistía y crecía, ha alimentado al debilitado movimiento anticapitalista en todo el mundo... por no decir que, obviamente, ha demostrado que «era mentira que se acabaron las guerrillas» (que diría Víctor Jara) «a seis años del 2000», como remachaban Todos Tus Muertos y Fermín Muguruza, no siempre se da semejante acumulación de prestigio político y fuerza armada a la vez.

9) En términos de visibilidad, fue la década que vio las grandes movilizaciones internacionales de Seattle y Praga (continuadas en Göteborg, Barcelona y Génova), de manera similar -aunque con un empuje mucho menos constante- a lo que ha ocurrido en el estado español desde el 15 de mayo de 2011. Puede que aquellas fueran acciones poco definidas y con cierta fijación mediática, pero eso no quita que sirvieran para luchar, precisamente, contra la sensación de minorización y desmovilización generales, además de curtir, mal que bien, a quienes contamos veintimuchos o treintaipocos años.

10) Más allá de las relaciones entre seres humanos, el movimiento de liberación animal y el ecologista siguieron trabajando y, aun reconociendo que esto ha llevado a cierta recuperación sistémica (en el primer caso, podemos citar la reciente declaración antitaurina del Parlament catalán; en el segundo, el libro Catastrofismo, administración del desastre y sumisión sostenible, de René Riesel y Jaime Semprún, cuyas trayectorias subrayan todo lo que esta entrada viene a decir sobre la historia reciente), la lucha no sólo no se ha acabado sino que su vertiente más combatiente, el Frente de Liberación Animal o ALF en el caso del animalismo, ha perdido fuerza, pero ganado en focos y ha cuajado, en el caso del ecologismo, dando lugar al ELF o Frente de Liberación de la Tierra, todavía bien vivo hoy día. No podemos negar, con todo, la subsistencia (Animal Rights Militia) o aparición (Justice Department, Provisional ALF, Revolutionary Cells-Animal Liberation Brigade) de fenómenos similares, inquietantes por su abierta falta de ética, pero ninguno de los cuales ha alcanzado, ni remotamente, la trascendencia del ALF por motivos obvios.

domingo, 17 de marzo de 2013

De romanticismos y pragmatismo

Habréis escuchado usar el adjetivo "romántico" para cosas tan poco extraordinarias como que una pareja se bañe con velas (alrededor de la bañera; intentar encenderlas dentro del agua es cansarse en vano) o algún otro plan de ocio de esos para los que no hay tiempo o dinero todos los días, pero que sientan bien a la salud de una pareja corriente y moliente de vez en cuando. Suele ser el mismo tipo de plan o sorpresa que un@ ya ha visto en cien mil películas y series y que, por ello, resulta sólo un pelín más original que no prepararlo.

El recordatorio de turno es el siguiente: el romanticismo no es eso. Llámesenos "puristas", pero el romanticismo no es eso, ¿qué tiene que ver eso que ahora llaman "romanticismo" con la obra de Goethe, Byron o Chateaubriand, con la pintura de Goya, con las vidas de Louis Auguste Blanqui o Amilcare Cipriani o con la Sonata luz de Luna de Beethoven? El romanticismo era y es una cuestión de pasión, de exceso, de épica, de desbordamiento de lo racional; se encuentra mucho más fácilmente leyendo a Blake que planeando ninguna cena a la luz de las velas y, si no quiere uno irse a la primera mitad del siglo XIX, ahí tiene el Cyrano de Bergerac de Rostand (publicado en 1897, cuando casi nadie daba un duro por una obra de teatro romántica) o, mucho más cerca, una canción como Piratarena, de Joxe Ripiau, dada su letra.

Todo esto, de todos modos, no es realmente una reivindicación del romanticismo (pese a lo que parezca esta entrada, o más bien el blog entero), sino, como ya se ha dicho, un recordatorio. Ser romántico no tiene por qué ser la mejor idea, cada un@ pone la dosis que le parece, pero es cierto que el romántic@ es el candidato por excelencia a morir joven, sea por su propia mano o por la de otro, a arruinarse la salud o a tomar decisiones drásticas de esas que un@ tiene el resto de su vida para lamentar. El pragmatismo y su prudencia pueden helarnos de frío y el romanticismo quemarnos, cada cual decide, como puede y quiere, a qué distancia prefiere estar del fuego.