viernes, 11 de febrero de 2011

En el eco del dolor, del odio, de la aceptación...

Un@ sabe lo que hace en la medida en que sabe qué consecuencias tendrá. Más allá de eso, se extiende el mundo de lo inesperado y, en lo que a la vida de Mr. Brown respecta, la última demostración de esto ha sido el, de momento, último relato publicado, Cicatrices.
Me escribe una coleguita -que quizá esté leyendo esto- preguntándome si conozco (y si no me habré inspirado en) el proyecto Forgiveness. Ahora, gracias a ti, sí. Y no puedo dejar de darlo a conocer, aunque sea por un medio tan humilde como esta bitácora -y como cualquier futuro escrito o conversación sobre el tema-. Porque, si la narrativa habla de todo aquello que podemos llegar a hacer-ser, la realidad nos permite demostrarlo y verlo en l@s demás. Así pues, os propongo empezar a conocer ese proyecto, como ella hizo conmigo, por la historia de Jo Berry y Pat Magee, hija de un político asesinado por el IRA provisional y responsable de ese atentado, respectivamente, y de cómo han llegado a conocerse (subrayo este verbo) más allá del dolor:
http://theforgivenessproject.com/stories/jo-berry-pat-magee-england/
Parecida, aunque difícilmente tan conmovedora, es la historia de José Antonio Gurriarán, el periodista español que, a raíz de ser víctima de una bomba puesta por nacionalistas armenios en Madrid hace treinta años, se convirtió en un gran conocedor, divulgador y defensor del reconomiento del genocidio armenio, como él cuenta en entrevistas como esta:
http://www.radical.es/informacion.php?iinfo=6678
Más allá de una historia y de un sistema económico-político presente que nos embrutecen y pretenden que legitimemos cualquier crimen en nombre de un cómodo silencio y que enarbolemos lo sufrido para menospreciar o desear el sufrimiento ajeno, más allá de esto, decimos, late la consciencia, sensata y sentimental, de que el odio puede ser comprensible, pero no nos hace vivir mejor.

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