lunes, 11 de noviembre de 2013

Algunas de las cosas que Jesús de Nazaret podría hacer, sólo para chulearse, en su segunda venida

Conducir, no uno, sino diez coches-deportivos-que-te-cagas. A la vez.

Hacerlo con gafas de sol muy caras y sandalias de Galilea de hace veinte siglos. Y con una armadura en plan Robocop, pero sin pasar calor.

Jugar un partido de pelota vasca en plena Meseta Ibérica, en agosto, a mediodía, sin sudar una gota; muy fresco, él.

Quemar todas las iglesias del mundo sin que nadie le chiste. Es Jesucristo, joder diantre. (Recordad, es todopoderoso: nadie pensaría que es el Anticristo fingiendo porque Él siempre puede sacarte de tu error. Es el Procristo y punto.)

Resucitar a Gengis Kan, Atila y Alejandro Magno y sostener un combate a muerte, contra los tres, con espadas en una oscilante pasarela tendida sobre el cráter de un volcán a punto de entrar en erupción... ¡chúpate esa, James Cameron!

Esterilizar a la familia Fabra. Claro que eso lo haría cualquiera que tuviera la ocasión.

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